Monday Night Football; ¡Qué locura lo de ayer en el Caesars Superdome de los Saints!
Dennis Allen no perdió este partido por su ofensiva; la pasividad táctica y la falta de agresividad de su defensiva contra la carrera le cedieron el juego a Atlanta.
Poniéndonos serios, a simple vista y según el eye test, parecía que los Saints tenían la pólvora mojada y estaban siendo arrastrados en las trincheras, pero la analítica es todavía más cruda: permitieron a los Falcons correr para 205 yardas y 5 touchdowns, destrozando cualquier intento de frenar el juego terrestre. Los que experimentamos, desde la comodidad del sofá, las desastrosas llamadas defensivas de New Orleans vivimos una auténtica agonía. Con el caos de la noche de ayer, lunes 5 de octubre, todavía vibrando, vamos a desmenuzar este partidazo que terminó en una auténtica paliza: 45-24 a favor de Atlanta.
PRIMERA MITAD: EL DOMINIO TOTAL DE ATLANTA Y EL SUFRIMIENTO EN NEW ORLEANS
A simple vista, el ataque terrestre de los Atlanta Falcons fluía suave y duro a la vez: duro para los Saints, pero suave como manteca en sartén. Lo que realmente dictó el ritmo fue la brutalidad y la velocidad de sus corredores, que nos hicieron flipar a todos. La defensiva de New Orleans se vio de papel, incapaz de frenar el esquema de bloqueo de Atlanta. ¡Parecía que no querían tacklear a nadie!
Desde el primer cuarto, Bijan Robinson demostró que venía con todo, escapándose para un touchdown de 59 yardas en su primer acarreo. El crack —y pick #1 en uno de mis equipos de Fantasy— estaba intratable y sin ningún obstáculo. Con un drive de 5 jugadas y 80 yardas, el primer TD del partido llegaba por tierra para los Atlanta Falcons.

Un par de posesiones después, y sin ningún punto de por medio de ambos equipos, B. Robinson metió su segundo touchdown del partido, poniendo el marcador 14-0 casi sin sudar. La respuesta de los Saints llegó a duras penas cuando Alvin Kamara logró anotar con una carrera de 3 yardas, todo gracias a un bombazo de 44 yardas que Tyler Shough le puso a Chris Olave.
Pero, en serio, Atlanta no bajó el pie del acelerador. Brian Robinson Jr. se unió a la fiesta con un touchdown de 4 yardas y, tras un gol de campo de 29 yardas de Nick Folk, los Falcons se fueron al descanso ganando 24-7. Para colmo de males, el pateador de los Saints, Daniel Carlson, falló un intento de 52 yardas que habría sido clave para mantener la moral de su equipo a flote.
TERCER Y CUARTO CUARTO: EL DESPERTAR EFÍMERO DE KAMARA
Si pensabas que los Saints iban a ajustar cosas en el vestuario, te equivocaste. Aunque abrieron el tercer cuarto con un gol de campo de 26 yardas de Carlson para acercarse 24-10, el monstruo de mil cabezas de Atlanta por tierra volvió a hacer estragos. El DON señor Brian Robinson Jr. encontró de nuevo las diagonales después de un drive de 11 jugadas, culminándolo con un acarreo de 8 yardas.
Los de New Orleans intentaron responder y Kamara recortó distancias 31-17 con otro acarreo anotador de 5 yardas, pero era evidente que la defensiva secundaria de los Saints estaba perdidísima. Ahí fue cuando el quarterback de Atlanta, Michael Penix Jr., que tuvo un desempeño cinemático completando 15 de 20 pases para 223 yardas, aprovechó que la defensa estaba adelantada y asustada por la carrera.

Penix lanzó un misil de 31 yardas a Jahan Dotson para sentenciar el partido y colocar el 38-17. Estar viendo esto era presenciar el colapso total de un esquema. Finalmente, Brian Robinson Jr. completó su hat trick de anotaciones terrestres y selló la humillación.
Un último pase de touchdown de 3 yardas de Shough a Devaughn Vele maquilló el marcador final 45-24, después de una serie larguísima de 16 jugadas. Este espectáculo dejó claro un punto clave: si tu coordinador defensivo permite 5 anotaciones por tierra en un partido de Monday Night Football, no hay esquema ni milagro que te salve.