Thursday Night Football; Arranca la Semana 5: ¡Dak Prescott inflado y en casa, no pudieron contra el ataque por tierra de los Bucks!
Mike McCarthy no perdió este partido; la pasividad táctica de su defensiva para frenar la carrera le regaló el juego a Tampa Bay y a Bucky Irving.
Poniéndonos serios, parecía que Dallas iba a imponer condiciones en su estadio. Pero la analítica es fría: permitieron que los Buccaneers corrieran para 241 yardas totales, explotando a placer cada hueco que los Cowboys dejaban. Con el caos de este partido del jueves por la noche todavía calientito, vamos a desmenuzar este juegazo que terminó 24-16 a favor de Tampa Bay en el AT&T Stadium.
PRIMER CUARTO: EL GOLPE INICIAL DE DALLAS
A simple vista, Dallas empezó al cien y con todo el momentum. En su primera serie ofensiva, Dak Prescott se vio filosito, conectando un pase de 21 yardas por el centro con George Pickens para meterse hasta la yarda 8 del rival. Javonte Williams coronó esta chulada de serie de 9 jugadas y 70 yardas con un acarreo de choque de una yarda para abrir el marcador 7-0. El estadio era un manicomio y todo pintaba de maravilla para los locales.
Pero Jalon Daniels y los Bucs no se achicaron. Lejos de agachar la cabeza y dejar que los Cowboys les dieran una paliza que era la sensación en ese momento, orquestaron una ofensiva larguísima y castigadora que se extendió hasta el final del primer cuarto. PACIENCIA fue la clave. Daniels fue machacando a la defensa con pases cortos a Emeka Egbuka, Cade Otton y Chris Godwin, moviendo las cadenas metódicamente y metiéndose de lleno hasta la yarda 10 de Dallas para cerrar el periodo.

SEGUNDO CUARTO: LUCHA EN LAS LÍNEAS Y EL BOMBAZO ANTES DEL DESCANSO
Ese drive eterno de Tampa Bay culminó apenitas arrancando el segundo cuarto, quemando casi 11 minutos del reloj. Jalon Daniels encontró a Bucky Irving con un pase cortito de 5 yardas en las diagonales para empatar los cartones 7-7. ¡Una eternidad de 15 jugadas que dejó a la defensiva de Dallas con la lengua de fuera!. Después de ese golpe anímico, el partido se volvió una auténtica guerra en las líneas y un festival de despejes. Las defensivas se aferraron hasta las muelas y obligaron a ambos equipos a patear el balón en varias series consecutivas sin hacerse daño.
Cuando parecía que nos íbamos al descanso con el empate y un partido sin más emoción, Dak Prescott sacó la magia con menos de dos minutos en el reloj. Aprovechando la formación escopeta, soltó un bombazo espectacular de 48 yardas profundo por el centro para Ryan Flournoy, cambiando el campo por completo hasta la yarda 39 de Tampa Bay. Esto preparó la mesa para que el pateador Brandon Aubrey conectara un gol de campo de 41 yardas con solo 26 segundos restantes. Dallas se iba al vestidor ganando 10-7, respirando un poco tras el asedio bucanero.
TERCER CUARTO: EL DEMONIO LLAMADO BUCKY IRVING
Si pensabas que esto se lo llevaba Dallas caminando en la segunda mitad, estabas muy equivocado. Aquí es donde los esquemas chocan y la velocidad del juego te liquida. En la primerita jugada del tercer cuarto, Bucky Irving quien tuvo una noche de locos, sumando 165 yardas terrestres en total encontró una avenida por el lado izquierdo y se escapó 72 yardas como demonio, dejando a la defensiva viendo visiones. Inmediatamente después, Emeka Egbuka corrió 14 yardas por el extremo izquierdo para el touchdown, dándole la vuelta al marcador 14-10 a favor de Tampa Bay en apenas un minuto.
El colapso vaquero se puso peor. Dak Prescott buscaba revivir a la ofensiva, pero el defensivo Yaya Diaby le leyó las intenciones y le interceptó un pase, devolviéndolo hasta la yarda 25 de los Bucs. Jalon Daniels quería sangre. Unas jugadas después, soltó un bombazo brutal de 64 yardas hacia Tez Johnson por la banda derecha. Bucky Irving remató el trabajo con un acarreo de una yarda para poner el marcador 21-10. ¿¡Qué estaba pasandoooooo!?. Tampa Bay remató el cuarto con un gol de campo de 41 yardas de Chase McLaughlin para cerrar el tercer episodio con una ventaja de 24-10.

CUARTO CUARTO: EL ENSAYO DE UNA MUERTE ASEGURADA
Ya en el último cuarto, la urgencia hizo despertar a Dak Prescott. El quarterback sacó la casta, cerrando la noche con 316 yardas por aire. Logró orquestar un drive perfecto de 99 yardas en 10 jugadas, que culminó con un pase a las diagonales de 18 yardas a un inspiradísimo George Pickens quien terminó la noche con 130 yardas en 9 recepciones para acercarse 24-16. Aunque la conversión de dos puntos falló, el estadio seguía hirviendo de emoción, esperando el milagro.
Con minuto y medio en el reloj, Dallas tenía una última oportunidad para armar el regreso de alarido. Pero la magia se apagó en un suspiro. En la yarda 24 de Tampa Bay, Dak buscó a Jake Ferguson por el centro, pero el apoyador Alex Anzalone interceptó el balón en la yarda 12 de su propio territorio, matando cualquier esperanza de los Cowboys. Game over. Jalon Daniels se hincó y los Buccaneers amarraron una victoria de oro como visitantes.